Arte y mujer, talento sin límites

publicado en: Artículos | 0

Las mujeres artistas de nuestro país traspasan fronteras, es un hecho. Gran ejemplo de ello son la fotógrafa Carlota Guerrero y la pintora Lita Cabellut .

Pero comencemos por el principio. Siempre se ha dicho que en nuestro país se valoran más los talentos extranjeros que los patrios y más aún, cuando se tratan de mujeres. Por fortuna, estos límites entre talentos femeninos y masculinos en el mundo del arte están quedando en un segundo plano en la actualidad. El talento emerge, crece y se eleva. El panorama artístico actual es muy variopinto y gracias a esto, podemos encontrarnos un sinfín de posibilidades estéticas.  Hoy voy a señalar la labor artística de dos mujeres. Dos mujeres diametralmente opuestas entre sí pero que les une una gran pasión: su amor por el arte.

Aquí os presento –si es que no  la conocéis ya- a la fotógrafa barcelonesa Carlota Guerrero. Ahora es mundialmente conocida por haber realizado las fotografías del último álbum de Solange Knowles (hermana de la archiconocida Beyoncé), A seat at the table.  Carlota ya era conocida anteriormente pero esto, sin duda, la ha catapultado a la fama mundial.

carlota
Carlota Guerrero

 

Carlota no estudió fotografía pero está dotada de una sensibilidad especial que la hace ver el mundo de manera diferente. Detrás de la lente de su cámara hay una mujer que quiere mostrar al resto de la gente toda la naturalidad, feminidad y belleza  que ella contempla cuando ella hace una foto. Así es, Carlota Guerrero.

Por otro lado está Lita Cabellut. Es una pintora española, de etnia gitana, que actualmente reside en los Países Bajos. Ahora, es una de las artistas contemporáneas más cotizadas del mundo pero en su propio país de origen sigue siendo casi una completa desconocida.

lita-cabellut
Lita Cabellut ante uno de sus lienzos

En su larga trayectoria profesional ha expuesto en lugares como Londres, Nueva York o Hong Kong. A escala internacional es considerada una de las mejores artistas actuales pero su carrera no ha sido seguida en su propio país. Quizás, este desconocimiento total hacia su persona –a pesar de que rezuma lo que podríamos tildar como “puro arte español, goyesco”- provenga de sus propios orígenes. Se crió prácticamente sola, viviendo en la calles del Raval, llegando incluso a vivir en un orfanato. Hasta los 13 años  en que fue adoptada por una familia que le dio la oportunidad de poder estudiar en la Gerrit Rietveld Academy de Holanda. A pesar de su nivel académico inferior, su familia la apoyó para que explotara su talento, hasta el día de hoy. Lita pinta ahora seres marginales, aislados de la sociedad y les da voz  a todos aquellos que no la tienen.

Carlota y Lita, Lita y Carlota. Dos mujeres muy distintas pero aferradas a la misma idea: el arte no tiene límites ni barreras.